El fisioterapeuta que trabaja allí nos estuvo explicando cómo era la rehabilitación de una mano de un paciente con lepra. Ya sé... puede que a algunos no os haga mucha ilusión esto que os cuento, pero yo estaba en ese momento que me brillaba la mirada.
También tenía algo que ver con ese brillo el hecho de que por la mañana me había golpeado un pie. Y finalmente, por la noche, fui al hospital del barrio. Así que ya puedo decir que estoy plenamente integrada en la vida de aquí...el razonamiento era: los nepalíes también se rompen los pies, supongo, así que sabrán lo que hay que hacer. Afortunadamente, no me rompí nada (eso lo hemos sabido esta mañana, después de hacerme una radiografía. Ayer, el primer diagnóstico era de fractura) y no tengo que recorrerme Katmandú a la busca de unas muletas (cosa que, por otra parte, no resultaría muy fácil encontrar). Dos retales de la experiencia: el primero, las vendas aquí son de color salmón ( y me las puso un médico majísimo que estudió en San Petersburgo...y que se volvió medio loco para decirme que "REST" una y otra vez...no parecía muy convencido de que fuera a hacerlo) y dos, la razón de que las urgencias en España estén saturadas, es que son de asistencia gratuita. Aquí hubo que pasar por caja religiosamente para abonar la consulta, y la radiografia (que espero que me dejen llevarme! y que tardó en ver la luz exactamente 2 minutos desde que me hicieron la foto). Cierto es que para nosotros no pareció muy caro, pero es una buena pasta para las personas de aquí. Eso sí, me atendieron de inmediato.Además, creo que les resultaba muy exótico tener a dos blanquitas (me acompañó la médico del grupo, Ana) por allí pululando.
Esta entrada va de retales, así que allá va otro: todas las comidas en el súper llevan un indicativo que, en caso de que proceda, es un punto verde. Indica que es apta para vegetarianos. La religión lo impregna todo, y me he puesto como tarea para la vuelta, ver hasta qué punto sucede lo mismo en nuestro mundo. Incluso el tipo de flores que hay por la calle en los puestos...predominantemente naranjas y rojas (son con las que se hacen las ofrendas en los templetes-que hay por todas partes, en todas casas, comercios y a la vuelta de la esquina en cada calle-), o el que no haya nada hecho con carne de vaca (se lleva el pollo, y la cabra, sobre todo. Curiosamente, tampoco he visto nada de carne de cerdo, aunque sí de búfalo de agua). O que todas las personas lleven consigo algo relacionado con la buena suerte, que no se mate a los insectos, que la ciudad esté llena de animales vagabundos...en lo que sí coincidimos es en que, haciéndolo de otra forma, hay cosas que parecen universales, como el santigüarse, que aquí se hace también antes de salir de casa, y al pasar por un altar o templillo.
Uno de los primeros días, cuando visitamos un Colegio de educación especial, compré allí unos collares hechos con abalorios. Nuestras amigas Sunnita, Sarita y Kalpana estaban sorprendidas de que llevase uno de ellos puesto al cuello, hasta que me preguntaron si es que estaba casada...La situación fue un poco confusa...la cuestión era que esos collares (que son sencillos, de abalorios engarzados) se llevan al cuello una vez que te has casado, y es parte de la ceremonia que el marido lo ponga al cuello de la chica. Hasta entonces, se lleva enrrollado en la muñeca.
Y por la noche... muchos lugares no tienen luz, y se ilumina todo con velas. Los ruidos son algo distintos: desde mi habitación (por cierto: aquí no hay colchones...), se oyen los monos en los bambúes del jardín...
Y... que sepáis que intento arduamente colgar fotos en el blog, pero resulta algo difícil, porque tardan muchísimo en cargarse!!!!
3 comentarios:
hola, hola...que emocionante y distinto todo lo que nos cuentas, de esta forma, casi casi viajamos contigo...gracias...besicos...Mónica
Hola niña, ¡Qué viaje tan completito! Cagarrina, pie casi roto, visita a todo tipo de realidades, cambios de pañal, murales, fisiotarapia,juegos, biberones, papel maché, informes, fotos...Creo que aunque te esfuerces tardarás en tener otro como este. Así que nada, lo de siempre, empápate y disfruta, que ya queda menos. Un beso grande.
por ahora, querida eva...me voy librando de la cagarrina. pero esto no puede durar: ¡estoy cercada! todos en el grupo han pillado un parásito que resulta que es muy habitual, y que se acaba llendo solo...pero qué cojonero!
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